"Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un «¡Ahhh!»", Jack Kerouac


lunes, 6 de mayo de 2013

Delenda est

Nos equivocamos. Lo hacemos continuamente y lo llevamos haciendo desde que la ambición se coló en nuestro ADN. Lo haremos hasta que rompamos el modelo que nosotros hemos creado.

Porque, en definitiva, la sociedad se rompe. Bueno, no "se rompe", la rompemos. Somos unos aceleracionistas, avanzamos sin tratar de reparar los errores que vamos creando, porque el logro está adelante. En definitiva, la sociedad se agrieta porque es nuestra naturaleza, porque nos rodeamos de cosas superfluas y cada vez es más complicado ver las que realmente importan, se hacen indistinguibles o las rechazamos por otras superfluas. Porque en general vagamos sin rumbo, y vivimos como si fuésemos eternos.

No lo somos.

Ni debemos serlo, y la adquisición de bienes e incluso de conocimientos es superflua porque el ser humano no necesita de nada de eso. Nos hemos creado necesidades de ese tipo para explicar nuestra existencia, porque necesitamos explicar por qué vivimos. Lo que necesita(mos) es sentarse y señalar las cosas importantes, y darse cuenta de que a muchas de ellas jamás podrá aspirar, y defender las pocas que sí. Pero es imposible que haga esto, que lo hagamos ninguno de nosotros, porque somos parte de un engranaje de una máquina obsoleta. Porque giramos por inercia mucho más rápido de lo que deberíamos, y muchas partes han perdido su seña de identidad, y es confuso poder decir qué mueve qué, o en qué se diferencia esto de aquello.

Porque hay vías que nunca podremos seguir, ni vidas que nunca viviremos.

Nos equivocamos, continuamente, pero tratamos con todas las fuerzas de que parezca que no, hasta el punto de que hemos hecho que muchas necesidades superfluas se graben en nuestra cabeza y pensemos que son vitales. Y realmente las hagamos vitales. Y tratemos de lograrlas durante toda la vida, como si ese lapso de tiempo fuese infinito. Pero es infinitamente más pequeño de lo que creemos.

Necesitamos trabajar en nosotros mismos. Si cada uno de nosotros invirtiese el próximo año de su vida en tratar de ser feliz saldríamos de la crisis ya. Y no me refiero a la económica, que es la de menos. La mayor crisis que llevamos arrastrando desde siempre es la crisis de identidad de la sociedad.

A todos nos vendría bien que alguien nos recordase que, tarde o temprano, moriremos, que no somos eternos. Memento mori.




Jesus Burgos Lobo
Semper Fidelis

sábado, 13 de abril de 2013

"La Regla del 10%" o "La exclusión de los extremos"

No sé si he hablado en alguna ocasión de lo que llamo "la regla del 10%", que he aprendido de un vídeo sobre el grupo Irizar (un grupo de montaje de autobuses, aunque me temo que no recuerdo ni link ni conferenciante) y de la cual ya había oído hablar en primero de carrera estudiando sociología. Esta regla viene a decir que siempre hay un 10% (es un número "cualquiera", no necesariamente es un 10%) que está en contra de todo, y hay un homólogo al otro lado que siempre está a favor de todo.

Se basa en lo que vemos en el dibujo, hay dos minorías, que son las colas, es decir, los extremos, y después está el centro con la mayoría de los casos. No sólo sirve para decir "a favor-en contra", sino que es la regla "normal" de distribución de casos: la mayoría de las notas tienden a un valor central, la mayoría de los salarios tienden a un salario medio, etc. Pero ocurre que, particularizada al modelo "a favor-en contra", nos dice algo muy importante: excluye a los extremos.

Me explico. Imaginemos que el gráfico anterior mide el apoyo de la sociedad a cierta medida X aplicada por el Gobierno Y, en tanto que la escala va de -10 a 10. Si entendemos que la medida deja a la sociedad dividida tendremos que esa distribución tiende a un valor 0, que deja el mismo número de a favores y en contras a un lado y a otro. Pero supongamos que antes de aplicarla tenemos que convencer a la gente de que esté a favor de ella, negociar y ver qué ven mal, entonces debemos coger los casos que han votado negativo a la aplicación de dicha medida, pero excluyendo los que están más allá de esa línea roja que marca ese 10%. ¿Por qué? Bueno, porque nunca jamás vas a convencerlos, independientemente de la medida y las negociaciones. Y esto ocurre siempre que se hace algo, independientemente de lo que sea y dónde estés. Entonces, ¿cómo se debe proceder para aplicar algo? O dicho de otro modo, ¿cuándo sabemos que hemos logrado mayor apoyo en nuestra medida? Pues sencillamente mirando el valor medio. En el ejemplo anterior era 0, pero imaginemos lo siguiente:


Donde la parte amarilla era la anteriormente marcada como el 10% (olvidémonos del 0 y la x del dibujo, está sacado de internet, el 0 debería estar en medio de la distribucción y esta acotada entre -10 y 10). Es decir, está desplazada hacia la parte negativa, lo cual muestra una mayoría de casos negativos, es decir, una resistencia mayor a la medida. El caso hacia el otro lado se cumple: cuanto más a la derecha del valor 0, mayores apoyos.

Esto nos hace llegar a la conclusión siguiente: el progreso/consenso (dependiendo de a qué lo apliquemos) se logra cuando la primera gráfica mostrada está desplazada hacia la parte derecha. Pero siempre teniendo en cuenta que habrá una cola izquierda imposible de cambiar.

Y me gustaría darle más vueltas a esto ya que es sólo una explicación (algo chapucera) sobre esta regla, pero lo cierto es que no tengo tiempo para hacerlo ahora mismo. De todas formas, espero que haya servido para hacer entender a quien lo lea que en ciertos temas hay minorías que no merece la pena hablar con ellas, ya sea porque son demasiado entusiastas o demasiado contrarias como para que aporten nada. Acabo de ver que esta regla bien podría llamarse, aplicado por ejemplo a política y cambio organizativo, la exclusión de los extremos.



Jesus Burgos Lobo
Semper Fidelis

viernes, 5 de abril de 2013

Viejas Entradas: "Desviaciones"


Me he mordido el labio al comer y me he hecho sangre, al igual que ayer a la cena y a la comida. Me siento imbécil.

Hoy me he dado cuenta, o digamos que me he redescubierto diciéndolo, que me da exactamente igual lo que le ocurra a la economía española. Antes de que cualquiera diga "pues debería porque blableblibloblu" que me conozca antes, y conozca lo que he hablado y escrito sobre el tema.

Los motivos que me llevan a decir eso son, precisamente, que ya había descontado este camino. Ya sabía que iba a ocurrir esto, y lo que queda por ocurrir. Para muchos es una sorpresa, yo sencillamente me lo esperaba, y cuando te esperas algo, ¿cómo puede hacer que te enfades, o que te sientas indignado? Para mi todo va según el plan que ya había pensado que ocurriría.

Algunos de esos revolucionarios sin causa que salen a la calle porque alguien les ha dicho que es el momento de salir, y no lo era antes de que comenzara la crisis, cuando se hacían las cosas mal pero ellos tenían la cartera llena con el dinerito de sus padres, podrán llamarme conformista. Yo entonces podría llamarles imbéciles, y santas pascuas. Pero me gusta justificar mis palabras. Si me llamaran conformista, yo les diría que si ellos se quejan de que aquí las cosas van mal, hay docenas de países más en el mundo. Si ellos entonces me dicen que quieren quedarse en España, entonces soy yo el que les podría llamar conformistas. Claro, quedarse con la familia, los amigos, el dinero y todo eso es muy bonito, es muy... conformista.

Asumamos, entonces, la realidad. Las cosas van mal, como han ido siempre. Ni peor, ni mejor. Muchos hablan de la peor crisis de la historia, y claro, para ellos, que sólo han vivido una, pues sí la es. El príncipe nos recordó bien recordado que sobre 1880 si mal no recuerdo hubo una crisis brutal, mucho más dura que esta. Y después perdimos las últimas colonias en una guerra que ni empezamos, tuvimos una dictadura, la guerra civil, la otra dictadura. Y antes de todo eso, sucesiones de levantamientos, pobrezas y hambruna durante todo el siglo XIX.

¿Para qué sirve la historia? Para darte cuenta de que las cosas se llevan haciendo mal de siempre, que, de hecho, la propia historia espera que haya manifestaciones, que tú salgas a la calle como otros han hecho. También sirve para darte cuenta de que no estamos tan mal si se mira atrás. Yo personalmente estoy bien y mi familia también, aunque actualmente mi entorno comience a notar la crisis. Por eso me digo, todo va según lo que ya esperaba.

Ya no me preocupa lo que le ocurra a España ni a los españoles. Lo único que me preocupa es ese círculo difuso de personas que están cerca mío. Que sí, que debería preocuparme las personas, pero son ellas las que nos han llevado hasta aquí, ¿no es así? Que sí, que están mermando mis libertades, pero yo siempre he sido tan libre como he querido, porque no hay prácticamente nada que me ate a España. Eso es la libertad. La libertad no son aquellas cosas que te dicen que son tuyas por derecho de nacimiento o histórico, sino todas las demás cosas que sabes que son tuyas por derecho propio. Ninguno de nosotros hemos luchado y muerto en trincheras por la democracia, y sin embargo todos la tenemos.

Yo lo tengo claro, soy tan libre como quiero, no como me dicen que sea, independientemente de la realidad.




Y como siempre, aunque diga todo esto, mañana mismo puedo irme a dar palos con los mineros o cualquier cosa, que a pesar de todo tengo mi orgullo y mis obligaciones históricas para con España. Nunca renuncio al sueño de entrar algún día en política y sustituir el modelo, porque esa es la manera de hacer las cosas, los cambios vienen desde dentro hacia fuera, sólo que es mucho más fácil tratar de hacerlo a la inversa.

Si algo me ha demostrado la vida es que cualquier cosa que se logra de manera fácil, entonces será frágil.


Jesus Burgos Lobo
Semper Fidelis

miércoles, 20 de febrero de 2013

Mi vida en 18 frases

Un título para referirme a un pequeño compendio que acabo de hacer con mis frases más destacadas, la primera de ellas en el 2005 y probablemente la más mítica e histórica mía, ya que la utilicé en activo durante varios años.

En cualquier caso, esta entrada ,a guisa de recuerdo rápido de estos casi 22 años que tengo, va a ser tan simple como lo siguiente:


La retirada es una opción, pero la rendición no lo es
[JBL] (22/07/2005)

Cuando no te decides entre dos caminos, escoge el tercero.
[JBL]

O se lleva la verdad por delante o es que no se lleva encima.
[JBL]

Si no sabes a lo que recurrir no recurras a lo que no sabes.
[JBL] (3/6/2008)

No te codees con las hienas que ríen cuando van a devorarte.
[JBL]

La vida es algo así como una comedia con unos entreactos demasiado largos.
[JBL] (21/08/2009)

La vida es como el café: deliciosa al principio, excitante más tarde, somnolienta al final.
[JBL] (20/11/2009)

La vida es como el zumo; exquisita si se saca bien el jugo, pero asquerosa cuando queda mucha pulpa.
[JBL](21/11/2009)

En el teatro de la vida siempre faltarán apuntadores.
[JBL] (22/08/2010)

Tener no significa poseer, sino contar con.
[JBL] (16/01/2011)

Coincidir en un punto del camino no nos hace compañeros de viaje.
[JBL] (14/10/2011)

Ser el peor tiene sus ventajas, ser el mejor tiene sus virtudes.
[JBL] (22/04/2012)

Cualquier cosa que se logra de manera fácil, entonces será frágil.
[JBL] (14/06/2012)

Si no estás creando, estás muerto.
[JBL] (19/06/2012)

Creo que eso es la perfección realmente, poder ser como quieres ser con alguien que te quiere como eres.
[JBL] (20/06/2012)

Nunca dejo que el dinero me impida hacer lo que deseo hacer.
[JBL] (19/08/2012)

Un esclavo no es una persona oprimida, es una persona que se ha impuesto límites.
[JBL] (16/09/2012)

Acabo de comprender que cuando realmente quieres proteger a alguien primero debes dominar parte de su vida.
[JBL] (22/12/2012)





Sin duda mis mejores frases, hacia algunas de las cuales guardo cierta adoración. En cualquier caso, espero que gusten y despiertes intereses a las personas que las leáis.





Jesus Burgos Lobo
Semper Fidelis

jueves, 14 de febrero de 2013

martes, 15 de enero de 2013

Los cinco tigres

Después de una jornada nada positiva para la bolsa (lo único que alegra el día es el rebote a última hora que nos ha dejado sobre los 8.600 puntos) voy a hablar de cinco empresas que, por una u otra razón, son cinco valores que yo querría tener en cartera para este 2013 y probablemente para algún año más. Los llamo por tanto "los cinco tigres" (el nombre es en honor a los generales con el mismo pseudónimo bajo las órdenes de Liu Bei [Liu Xuande], emperador de Shu durante el periodo de Los Tres Reinos, sobre el 220 d.C. en China).



El que todo el mundo desea: Inditex

Probablemente el valor más deseado del Ibex, hacía una valoración a corto plazo sobre él hace meses (aquí: Inditex: Análisis Financiero) y desde entonces ha hecho lo mejor que sabe hacer: subir en bolsa. Actualmente ha cerrado en los 104'70 € por acción, después de rebotar desde máximos en los 111'8 €. Cualquiera puede decir que la bajada ha sido significativa y podría ser atractivo entrar. Bueno, no voy a decir que no sea atractivo entrar, porque es, de hecho, una empresa perfecta desde todos los aspectos clave del análisis fundamental. Vamos a exagerar el asunto, es la empresa perfecta. Nótese la cursiva. Entonces, ¿por qué no estamos todos comprando como locos? La razón es sencilla, es demasiado cara. Incluso pensando que la empresa tiene mucho potencial, creo que es consenso general del mercado (y yo a nivel personal opino lo mismo) que la empresa vale mucho más de lo que realmente debería valer, que son en torno a los 80€ por acción. Personalmente sería atractiva si llegase a los 90€ por acción, que es más o menos por donde viene la media móvil a 200 sesiones. Y si tuviera que ir más allá, seria feliz si viese una corrección hacia los 90€ antes de terminar febrero, por diversos motivos que observo en mi gráfico y me abstendré de decir. En definitiva, es un must para nuestra cartera si cumple esta poco alagüena previsión que acabo de hacerle al valor.



El "hermano pequeño" del que todo el mundo desea: DIA


Quizás no exactamente igual, ya que sí tiene problemas en cuanto a ciertas estrategias que lleva a cabo la empresa (no termina de cuajar en China y en Turquía está en guerra con una gran distribuidora local según he leído). Pero por lo demás, encantadora. Es un valor muy joven, lleva desde junio del 2011 en la bolsa, y quizás eso lo hace un tanto peliagudo (falta perspectiva), pero en general gusta bastante al mercado y medio mundo quiere tenerla en cartera. A nivel personal, la quiero, pero la quiero a otro precio muy distinto del actual: al menos que sea inferior a 5€. Cotiza a 5'08€, y si pudiera elegir la añadiría a mi cartera si la viese en torno a los 4'5€, cerca de un viejo soporte que tuvo. Es otra empresa cerca de los máximos, que se hayan en los 5'37€ (vale, no tan cerca, ha caído bastante), pero con recorrido según dicen. Digo "según dicen" porque no tengo la menor idea de saber cuánto va a subir una empresa que está rompiendo máximos históricos cada dos por tres. Esta en especial ya no lo hace, y bueno, quizás podríamos ver en los próximos días un retroceso hacia esos 5€ que comentaba. Si no lo vemos perder los niveles actuales en los próximos días lo más probable es que vaya continuando su camino hacia la cima, dios sabe hasta donde.



El nuevo: Viscofan


Voy a empezar por el principio: no he visto un balance de la empresa en mi vida y tampoco sé nada sobre ella. Dicho esto, en el análisis técnico la he visto con fuerza, aunque ahora sufre las ventas de haber entrado en el Ibex recientemente (por Gamesa, que al salir ha subido con fuerza, justo al contrario que Viscofan). Cierto es que su subida se ha atragantado un poco en agosto-septiembre del año pasado, pero fue una mala gripe que había que pasar. La vemos subir sana, y después de rebotar hoy quizás no la veamos caer hasta donde me gustaría: los 37€. De hecho, el valor que a mi me gusta lo ha tocado hoy, los 37'8€, mínimo de hoy (cierre en 38'65€), pero ha rebotado rápidamente (y además no tengo liquidez para comprar ahora mismo). Por ahora le salva la media móvil a 100 sesiones, y si la pierde la media móvil a 200 sesiones la tiene lejos, por debajo de los 36€, así que estaría sin muchos apoyos de por medio. Pocas esperanzas para ver esta empresa bajar después de hoy, aunque tampoco voy a hacer de adivino aquí: si la veo a tiro y tengo munición, a por ella.



La primera constructora: OHL


Constructora por concesiones bien diversificada internacionalmente, hoy ha marcado un mínimo en 21'57€, muy jugoso, mientras que ha cerrado en 22'64€, nada jugoso, especialmente teniendo en cuenta que tiene una fuerte resistencia en los 24€. Comprando en 21'57€ y suponiendo que sube todavía ganas algo. De todas formas me gustaría ver este valor en torno a donde se haya su media móvil a 100 sesiones, sobre los 20'5-21€. No era una locura hasta haber visto el retroceso de hoy, esos 21'57€, que podrían ser tratados como un mínimo y por tanto apoyase nuevas alzas en los sucesivos días. Como sea, buena empresa que comienza a recuperarse y que el consenso de mercado le da bastante coba, interesante y que además tiene los máximos históricos muy por encima: 30€ justo en la burbuja, 26€ en torno a mayo del 2011. Cabe destacar, y mucho, que ya llegó hasta donde estuvo esta temporada reciente, cerca de los 24€, atrás en marzo del año pasado, momento en el cual comenzó una bajada hasta tocar fondo en junio, en los 14'6€ y comenzar otra vez su subida hasta hoy. Por tanto si queremos entrar a largo plazo casi esperaría a ver si rompe esos 24€ y la situación mejora, no nos vayamos a encontrar con que técnicamente repite el patrón del año pasado.


La otra constructora: ACS

Es la de Florentino Pérez, tiene problemas con su cartera de acciones de Iberdrola y bueno, se recupera, o al menos lo hizo esta temporada pasada. Es uno de los cinco tigres porque ya estuvo en mi cartera y la he seguido bastante tiempo. ¿Empresas mejores? Seguro, en el mercado continuo hay varias muy interesantes que forman parte de mi cartera. Pero vamos a ver a este tigre. Ha estado lateral de septiembre a diciembre del año pasado, momento en el cual le apeteció subir y marcarse dos días con subidas superiores al 5% (18 y 19 de diciembre), para después quedarse por esos valores más altos. Los máximos históricos están muy por encima, en los 35€ aproximadamente en la burbuja y en torno a los 32€ en diciembre del 2010. El 25 de julio del 2011 ha tocado los 10'38€, y después a comenzado a subir. Es interesante por esos máximos históricos, y es parte de este análisis rápido porque a formado parte de mi cartera, pero todo el mundo debería tener prioridades respecto a esta empresa, no sólo de las otras cuatro que aquí aparecen, sino sobre más del mercado continuo. Para plantearse la entrada, cuanto más cerca esté el precio de los 17'5€, siempre sin romperlos, mejor, ya que más lugar tendremos para subir hasta los precios actuales sobre los 19€, aunque todavía tenemos una media móvil a 500 sesiones con pendiente negativa, es decir, pesan más los días del valor en rojo que en verde. Las otras medias móviles las tiene lejos y va un poco en tierra de nadie, pero mientras no pierda los 19€ no está en demasiado peligro. En cualquier caso repito, antes que ACS hay muchos valores más decentes, aunque a largo tiene un recorrido posible enorme.




Y después de todo estos resúmenes de análisis técnicos y fundamentales personales sobre cinco valores que tengo siempre bajo revisión constante (de hecho los tengo en apartado especial de mi plataforma de análisis de gráficos), creo que es hora de dejarlo y tomarme un respiro, porque ha sido un buen rato largo escribiendo, aunque bien sabe la gente que me conoce que puedo tirarme todo el día hablando sobre esto y tener todavía tema para el día siguiente. A los que hayáis llegado hasta aquí, que no os haya aburrido mucho esto.




Jesus Burgos Lobo
Semper Fidelis

viernes, 4 de enero de 2013

100

Doritos, salsa de queso, un café con canela, el móvil a mano con el whatsapp abierto por si surge algo interesante, unos apuntes que probablemente hoy tampoco toque sobre la mesa, y mi entrada número cien.

Y una pausa, para reflexionar.

Lo estuve pensando durante todo el día de ayer, si quería que esta entrada fuese algo especial, al fin y al cabo no se alcanzan las cien entradas del blog todos los días (de hecho sólo se logran una vez). Pero realmente tampoco lo veo como un gran hito, no es que las haya escrito de seguido, de hecho este blog tiene varios años de vida, porque estuvo cerrado de forma práctica durante bastante tiempo hasta que pensé en reabrirlo, en querer volver a hablar de temas, menos filosóficos que para lo que fue creado, y probablemente más interesantes.

Y durante esas noventa y nueve entradas, he hablado de todo lo que me ha apetecido. Y lo volveré a hacer, puede que no en otras cien entradas, pero sí en algunas más que las actuales, quién sabe cuantas. Pero lo que sí sé es que ahora, como en un día normal, en una entrada normal, voy a contar, quizás no lo que más me apetecería decir, pero sí unas conclusiones que, aunque no son para nada nuevas, me han llegado hoy mientras hablaba con mi madre a la hora de la comida, y creo que merece la pena comentarlas.

Hablaba sobre el valor de las cosas. Hemos comprado cierta máquina pequeñita y compacta, y yo, a modo de ejemplo sobre la postura que estaba manteniendo mientras veía "Al rojo vivo", le he preguntado que cuánto valía esa máquina. Ella me ha respondido el precio, y yo le he dicho que no, que eso es lo que se ha pagado por ella. Lo que vale es lo que produce. A veces nos olvidamos de eso, pero es lo principal: tú puedes pagar uno, diez o cien, pero el objeto vale lo que vale.

Fue entonces cuando mi cerebro me descubrió una conjunción de ideas que son clásicas pero que me había olvidado de su uso. Es decir, que el valor de algo varía en función de quién lo posea (o lo explote), de dónde esté, de cuándo esté y de lo que nos dé.

Esto no tiene nada que ver con la economía, me explico, no voy a soltar una perorata sobre cosas de la industrialización o sabe dios qué diciendo que si tal o cuál máquina vale tanto. Eso, personalmente, me importa un comino. Lo que no me importa es el hecho de que hacemos (o debemos hacer) la extrapolación a nuestras vidas, como siempre.

De hecho, nuestro cerebro lo hace, aun sin entender esta idea. Tenemos ciertos amigos y otros no lo son por lo que producen, y no me refiero a dinero obviamente, me refiero a producir en términos generales, en felicidad digamos (aunque pueden producir más cosas que felicidad, lo resumimos así). Estas decisiones las hace el cerebro a raíz de nuestros gustos. ¿Por qué no como berzas? Porque mi cerebro me dice que la felicidad que me reporta comer berzas es negativa. Algo así. ¿Por qué adoro la carne roja? Por mis gustos, obviamente. Berzas y carne roja, ambos son comida, contienen nutrientes beneficiosos para el cuerpo humano (cada uno los suyos), así que, objetivamente, debería comer ambos. Pero no lo hago, y si me pusiesen delante de mí cien veces berzas y un chuletón, elegiría cien veces el chuletón. ¿Por qué? Gustos, felicidad.

Entendido esto, pasemos al siguiente nivel. Si me ofrecen un chuletón después de comer y otro antes, lo elegiré antes. No os digo nada nuevo, pero estoy explicando que el cuándo es igual de relevante que el propio chuletón. Si me ofrecen un chuletón en un buen restaurante y otro en la calle a la puerta de ese restaurante, elegiré el del buen restaurante. ¿Si me ofrecen berzas antes de comer o chuletón después? Bueno, podemos liar esta idea todo lo que queramos.

Pero dejemos la comida. Estoy hablando de las personas, y de su valor, del valor que cada uno de nosotros les damos, que están totalmente influenciadas por eso que decía antes, por el momento, el lugar, lo que nos reporta. Depende de cada uno, pero los buenos amigos que no están en los momentos difíciles, a la larga, se van echando del círculo de buenos amigos (aquí hay mucha psicología y valoración personal de por medio y no siempre va a ser cierto, por supuesto, pero como siempre hay que tratar de generalizar para hacer la ley). Es por esto por lo que las relaciones a distancia donde no se ven durante meses no funcionan. No es tan sencillo como que te deje de gustar la otra persona, es que te reporta cada vez menos, porque no está donde tiene que estar cuando debe hacerlo, y es bastante probable que, aunque ambas partes traten de defender la relación, tarde o temprano se marchite (salvo que se puedan ver regularmente aunque sea cada bastante claro, porque eso siempre suma si estas enamorado de la otra persona, y hoy día hablar con alguien todos los días con videollamada o llamada normal no es ningún problema).

Lo que quiero decir es que valoramos. Siempre. Y además, comparamos en la mayoría de las ocasiones, y sin querer hacerlo. Si alguien nos dice que algo está bien, y otra persona nos dice que es una pasada, le encanta, está genial, salvo que haya una diferencia muy grande entre ambas personas nos gustará más lo segundo, porque nos sentimos mejor al oírlo. Dichas dos personas pueden sentir lo mismo, pero lo está transmitiendo de forma que nos gusta más la segunda que la primera (y voy a tratar de no meterme en cómo transmitir la información y los problemas que se generan porque si no más que una entrada hago un ensayo). Dicho de otra manera, comparamos. Si la segunda nos dice que está fatal, lo que nos ha dicho la primera nos encantará (dejamos al margen los pensamientos y dudas que generaría).

No estoy diciendo nada nuevo, pero no busco Shangri-La , sino que señalo esas evidencias que, a menudo, son tan claras que se nos escapan al pensamiento.

Entonces, como decía, el lugar importa [me ahorro el chiste al respecto]. ¿Cuántas veces habrá ocurrido que no nos cae bien una persona en clase pero cuando vamos a una excursión (pienso aquí en el colegio) nos pasamos todo el rato hablando con ella? O salimos el finde y nos echamos unas risas con gente de nuestra propia clase que apenas nos saludaban. O vamos a comer con un grupo de amigos y terminamos monopolizando la conversación con una persona que se sienta en clase apenas unos asientos más allá del nuestro y con la cual apenas hemos hablado hasta entonces.





Me he tomado una larga pausa entre esto y el anterior párrafo, porque esto estaba tomando demasiadas líneas ya, y no quería seguir hablando y hablando sin parar. Sólo pretendía exponer que, en resumen, algo vale lo que nos da a cambio. A veces su precio es demasiado alto, a veces sorprendentemente bajo. A veces creemos que vale más, otras que vale menos. Quizás no sea perfectamente extrapolable al campo a donde lo he tratado de llegar, pero ilustra ideas sin meternos demasiado en discusiones subjetivistas.

En definitiva, cien entradas, brindo ante todo por las personas que sé que me leen al menos siempre que pueden, y que rara vez parecen saltarse una de mis entradas: Garrido y Carli. Porque la mitad del blog (mucho más de la mitad) está motivado por los pensamientos de Garrido o los sentimientos de Carli.

Hablaba de cómo valorar antes... pero quien pueda dar el valor de una de las personas más intelectualmente activas que conozco y de la persona con la cual podría compartir el resto de mi vida sin arrepentirme de ello ni un solo día, que venga aquí y tire la primera piedra.





Jesus Burgos Lobo
Semper Fidelis